La muerte de la princesa Astrid de Noruega, fallecida el 11 de septiembre de 2026 a los 94 años, ha cerrado uno de los capítulos más longevos de la monarquía noruega. Durante décadas, la hermana del rey Harald V fue una figura fundamental para la Corona y también una de las grandes guardianas de algunas de las joyas históricas de la familia real. Ahora, parte de ese legado está llamado a regresar a la primera línea de la institución y todo apunta a que la reina Mette-Marit será una de las grandes protagonistas de esta nueva etapa.
Entre las piezas más especiales se encuentra el impresionante parure de turquesas, un conjunto formado por una tiara, un collar y un broche con diamantes y turquesas que Astrid convirtió en una de sus señas de identidad. También destaca la llamada tiara Vasa, una pieza de diamantes y platino con una estrecha relación con la familia de la princesa Märtha, madre de Astrid y del rey Harald.
No se trata simplemente de joyas de gran valor histórico. Son piezas que han pasado por varias generaciones de la realeza europea y que ahora, tras la muerte de Astrid, vuelven a estar vinculadas a la familia real noruega reinante.
La princesa Astrid deja un joyero cargado de historia
La princesa Astrid ocupó durante décadas una posición singular dentro de la Casa Real noruega.
Nacida el 12 de febrero de 1932, era hija del rey Olav V y de la princesa Märtha de Suecia, además de hermana mayor del fallecido rey Harald V. Tras la muerte de su madre en 1954, Astrid asumió durante 14 años muchas de las funciones representativas de la principal mujer de la familia real noruega, hasta que Sonia Haraldsen se casó con Harald en 1968 y pasó a desempeñar ese papel.
Aunque posteriormente contrajo matrimonio con Johan Martin Ferner, un ciudadano ajeno a la realeza, Astrid continuó desempeñando funciones oficiales durante buena parte de su vida.
Su relación con las joyas reales también estuvo marcada por esa historia familiar.
Algunas de las piezas que recibió procedían de colecciones de generaciones anteriores y llegaron a ella después de los repartos realizados dentro de la familia real.
La espectacular tiara de turquesas que ahora cambia de manos
Una de las joyas más importantes relacionadas con Astrid es su tiara de turquesas y diamantes.
La pieza tiene una historia que se remonta a principios del siglo XX, mucho antes de que Astrid naciera.
Según la información publicada por ¡HOLA!, la tiara fue creada en 1902 y estuvo vinculada inicialmente a la reina Alejandra, esposa del rey Eduardo VII del Reino Unido. Posteriormente pasó a su hija, la reina Maud de Noruega, abuela de Astrid.
La joya permaneció durante años fuera de Noruega debido a las circunstancias históricas que rodearon a la familia real. Finalmente regresó al país y fue repartida entre los miembros de la familia.
En 1968, coincidiendo con el matrimonio de Harald y Sonia, la tiara fue asignada oficialmente a Astrid.
Desde entonces, se convirtió en una de sus joyas más reconocibles.
Un conjunto formado por tiara, collar y broche
La espectacularidad del legado no reside únicamente en la tiara.
Astrid solía combinarla con otras piezas a juego para formar un auténtico parure de turquesas.
El conjunto incluye:
- Una tiara de diamantes y turquesas.
- Un collar a juego.
- Un gran broche.
- Diferentes elementos ornamentales que permiten combinar las piezas.
La combinación de los diamantes con el intenso color azul verdoso de las turquesas convirtió el conjunto en una de las imágenes más características de la princesa.
Durante décadas, Astrid lució estas joyas en banquetes de Estado, actos oficiales y acontecimientos de especial relevancia.
Ahora, después de su muerte, el conjunto afronta una nueva etapa dentro de la familia real.
¿Por qué las joyas de Astrid pasan a Mette-Marit?
Aquí hay un matiz importante.
No todas las piezas deben entenderse como una herencia privada directa de Astrid a Mette-Marit.
La información publicada tras la muerte de la princesa explica que algunas de sus joyas más importantes estaban destinadas a regresar al joyero de la familia real. Astrid había expresado en diferentes ocasiones su deseo de que determinadas piezas históricas continuaran vinculadas a la línea principal de la monarquía.
Por eso, el movimiento de estas joyas debe interpretarse más como un retorno al patrimonio joyero de la Casa Real que como una simple transmisión personal entre dos familiares.
En la práctica, la nueva reina Mette-Marit se encuentra entre las mujeres que podrán lucirlas durante el reinado de Haakon VIII.
La princesa heredera Ingrid Alexandra también forma parte de esta nueva generación destinada a recuperar el protagonismo de algunas de las grandes piezas históricas de la familia.
Mette-Marit afronta una nueva etapa como reina
El contexto hace que el traspaso de estas joyas sea todavía más significativo.
Mette-Marit ya no es la princesa heredera que contrajo matrimonio con Haakon en 2001.
Tras la muerte de Harald V el 28 de agosto de 2026, Haakon pasó a ocupar el trono y Mette-Marit se convirtió en reina consorte.
La sucesión abrió una nueva etapa para la monarquía noruega y también para el uso de sus joyas históricas.
La llegada de piezas asociadas a Astrid permite que Mette-Marit amplíe las posibilidades de su joyero ceremonial con algunas de las alhajas más antiguas de la dinastía.
La tiara Vasa, otra de las grandes joyas del legado
El conjunto de turquesas no es la única pieza importante que vuelve a la familia real.
Otra de las joyas vinculadas a Astrid es la tiara Vasa, elaborada en diamantes y platino.
Su historia está directamente relacionada con la princesa Märtha de Suecia, madre de Astrid.
La pieza tiene un marcado estilo Art Déco y fue concebida originalmente como un bandeau que podía llevarse sobre la frente. Con el paso del tiempo fue adaptada para utilizarse como una tiara convencional.
Su diseño incorpora el símbolo heráldico de la dinastía Vasa, lo que refuerza la conexión con la ascendencia sueca de la familia.
Una joya relacionada con la princesa Märtha
La tiara Vasa tenía un significado especial para la princesa Märtha.
Märtha se casó con el príncipe Olav de Noruega y se convirtió en madre de los futuros monarcas noruegos Harald y sus hermanas.
Según la documentación sobre la pieza, después de la muerte de Märtha en 1954, su colección de joyas se repartió entre sus tres hijos.
La tiara Vasa pasó entonces a Astrid.
La princesa la conservó durante décadas y la incorporó a algunas de sus apariciones más importantes.
Ahora se prevé que la joya regrese a la línea principal de la familia real y pueda ser utilizada por Mette-Marit y por Ingrid Alexandra.
El valor de estas joyas no está solamente en los diamantes
Cuando se habla de las joyas de las casas reales, el precio de los diamantes o de los metales preciosos suele ser uno de los primeros aspectos que despiertan curiosidad.
Sin embargo, en piezas como las de Astrid existe un componente mucho más importante: su historia.
Una tiara que ha pasado por la reina Alejandra, la reina Maud, la princesa Märtha y posteriormente Astrid tiene un valor histórico que resulta difícil de separar de sus materiales.
Cada aparición pública añade además otra capa de significado.
Astrid utilizó estas joyas durante décadas y terminó asociando su imagen a ellas.
Por eso, que ahora vuelvan al joyero real permite conservar esa conexión con el pasado de la monarquía noruega.
Astrid fue una de las grandes guardianas de las joyas de la familia
La princesa Astrid no fue reina ni llegó a ocupar el trono.
Sin embargo, desempeñó durante muchos años un papel esencial dentro de la institución.
Tras la muerte de su madre, se convirtió en la principal figura femenina de representación de la monarquía hasta la boda de Harald y Sonia en 1968. El Gobierno noruego recordó tras su muerte que continuó representando a la Casa Real en numerosas ocasiones durante las décadas posteriores.
Ese largo vínculo con la institución explica también la importancia simbólica de sus joyas.
Astrid fue una de las personas que mantuvo vivas determinadas tradiciones familiares durante una etapa de transición entre generaciones.
La joya que Astrid sí entregó antes a Ingrid Alexandra
No todas las piezas de su colección esperaron hasta su fallecimiento para cambiar de manos.
Un ejemplo especialmente significativo es un brazalete procedente de la colección de la reina Maud que Astrid entregó a su sobrina nieta, la princesa Ingrid Alexandra, como regalo de confirmación en 2019.
El detalle demuestra que Astrid ya había comenzado a transferir determinados objetos de valor histórico a las nuevas generaciones de la familia.
No obstante, otras piezas emblemáticas, como las grandes tiaras, permanecieron bajo su custodia hasta el final de su vida.
La tiara de Astrid tiene más de un siglo de historia
La antigüedad de la tiara de turquesas es uno de sus principales atractivos.
La pieza se remonta a 1902, cuando Astrid todavía no había nacido.
Su recorrido comenzó en la familia real británica y posteriormente quedó vinculada a la monarquía noruega a través de la reina Maud.
Eso significa que la joya ha sobrevivido a numerosos cambios políticos, sociales y familiares.
También atravesó los difíciles años de la Segunda Guerra Mundial y el exilio de la familia real noruega.
Su supervivencia convierte a la tiara en mucho más que un complemento.
Es una pieza que resume buena parte de la historia de las monarquías europeas del siglo XX.
Mette-Marit ya tiene sus propias tiaras históricas
Aunque el legado de Astrid amplía ahora el repertorio de la reina, Mette-Marit ya contaba con algunas piezas de gran importancia.
Una de las más conocidas es la Diamond Daisy Bandeau, también conocida como tiara Daisy.
Fue un regalo de boda de los reyes Harald y Sonia a Mette-Marit con motivo de su matrimonio con Haakon en 2001.
La princesa la lució el día de su boda en la catedral de Oslo y posteriormente volvió a utilizarla en diferentes acontecimientos reales.
También ha llevado el conjunto de amatistas de la familia real, una de las joyas más reconocibles del joyero noruego.
La nueva reina tendrá acceso a un joyero todavía más histórico
El reinado de Haakon VIII abre, por tanto, una etapa de renovación en el uso de las joyas reales.
Mette-Marit ya cuenta con piezas asociadas a su propia historia dentro de la monarquía, pero las joyas procedentes de Astrid incorporan algo diferente: la memoria de varias generaciones anteriores.
El parure de turquesas conecta a la nueva reina con la reina Maud y con la princesa Astrid.
La tiara Vasa la vincula directamente con la princesa Märtha y con la rama sueca de la familia.
Son piezas que permiten construir visualmente una continuidad entre las diferentes generaciones de la Casa Real noruega.
¿Qué joyas de Astrid podría lucir Mette-Marit?
Las dos piezas que han recibido mayor atención tras la muerte de Astrid son:
La tiara de turquesas: una pieza de diamantes y turquesas que Astrid utilizó durante décadas y que forma parte de un conjunto con collar y broche.
La tiara Vasa: una joya de diamantes y platino relacionada con la princesa Märtha y la dinastía Vasa.
Las informaciones publicadas apuntan a que ambas regresarán al joyero de la familia real y podrán ser utilizadas por la nueva generación encabezada por Mette-Marit e Ingrid Alexandra.
Esto no significa necesariamente que cada pieza haya sido entregada como propiedad personal de Mette-Marit.
La distinción es importante porque algunas joyas reales funcionan como patrimonio de la institución y no como bienes personales de quien las lleva.
El futuro de las joyas de Astrid
Una de las cuestiones más interesantes será comprobar cuándo aparecerán públicamente estas piezas sobre la nueva reina.
Mette-Marit ya ha demostrado que sabe utilizar las joyas históricas para reforzar el significado de determinados actos oficiales.
La elección de una tiara no suele ser aleatoria.
En las monarquías europeas, las joyas pueden servir para conectar a una persona con una dinastía, recordar un vínculo familiar o destacar la importancia de una ceremonia.
En el caso de las joyas de Astrid, esa carga histórica es especialmente evidente.
Una nueva generación para la monarquía noruega
El legado joyero de Astrid llega en un momento de enorme transformación para la Casa Real noruega.
Con Haakon en el trono, Mette-Marit como reina e Ingrid Alexandra como futura heredera, las piezas históricas pasan a desempeñar un nuevo papel.
La princesa Astrid pertenecía a una generación que vivió la reconstrucción de Noruega después de la Segunda Guerra Mundial y que acompañó durante décadas el desarrollo de la monarquía moderna.
Ahora, sus joyas pasan a una generación mucho más joven.
El simbolismo es evidente: las mismas piezas que Astrid llevó durante su vida podrán aparecer en el futuro en actos protagonizados por Mette-Marit o por Ingrid Alexandra.
Preguntas frecuentes sobre las joyas de la princesa Astrid
¿Qué joyas de Astrid pasarán a la familia real noruega?
Entre las piezas más destacadas se encuentran el parure de turquesas, formado por tiara, collar y broche, y la tiara Vasa. Ambas están llamadas a regresar al joyero de la familia real.
¿Mette-Marit ha heredado directamente las joyas de Astrid?
No necesariamente en el sentido de una herencia privada. Las informaciones publicadas indican que algunas de las piezas más importantes volverán al joyero de la familia real y podrán ser utilizadas por la nueva generación, incluida Mette-Marit.
¿Cuándo murió la princesa Astrid de Noruega?
Astrid murió el 11 de septiembre de 2026 a los 94 años. La Casa Real noruega confirmó su fallecimiento y destacó su dedicación a la institución durante toda su vida.
¿Quién fue la princesa Astrid?
Fue hija del rey Olav V y de la princesa Märtha de Suecia, hermana del rey Harald V y una de las figuras más importantes de la monarquía noruega durante varias décadas.
¿Qué es la tiara de turquesas de Astrid?
Es una histórica tiara formada por diamantes y turquesas, creada en 1902 y posteriormente vinculada a la reina Maud y a la familia real noruega. Astrid la recibió en el reparto de las joyas familiares y la utilizó durante décadas.
¿Qué es la tiara Vasa?
Es una tiara de diamantes y platino relacionada con la princesa Märtha de Suecia. Astrid recibió la pieza después del reparto de la colección de joyas de su madre y la conservó hasta su fallecimiento.
¿Mette-Marit ya tenía una tiara antes de recibir estas joyas?
Sí. Entre sus piezas más conocidas está la tiara Daisy, que recibió como regalo de boda de Harald y Sonia en 2001.
Un legado que trasciende el lujo
La llegada de las joyas de la princesa Astrid al entorno de Mette-Marit representa mucho más que la incorporación de nuevas piezas a un joyero real.
La tiara de turquesas, con más de un siglo de historia, conecta a la nueva reina con la reina Maud y con varias generaciones de la monarquía noruega. La tiara Vasa, por su parte, mantiene viva la memoria de la princesa Märtha y de los vínculos históricos de la familia con Suecia.
Astrid conservó estas joyas durante décadas y las convirtió en parte de su propia imagen pública. Ahora, tras su muerte, regresan a la línea principal de la familia real.
Para Mette-Marit, que acaba de comenzar su etapa como reina, estas piezas pueden convertirse en uno de los símbolos más visibles de la continuidad de la Corona.
Y aunque todavía habrá que esperar para ver cuándo y cómo las luce, una cosa está clara: el legado de la princesa Astrid seguirá presente en la monarquía noruega a través de sus joyas más especiales.



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