Pocos personajes secundarios del cómic español han conseguido convertirse en una pieza tan reconocible del universo de Mortadelo y Filemón como el Profesor Bacterio. Científico de la T.I.A., inventor incansable y responsable de buena parte de los problemas que sufren los agentes, Bacterio representa una peculiar combinación de genialidad, experimentación y desastre.
Sus inventos pueden parecer extraordinarios sobre el papel. El problema comienza cuando Mortadelo y Filemón tienen que probarlos.
Máquinas para cambiar de posición, aparatos capaces de modificar el tamaño de una persona, pociones capaces de alterar la personalidad o dispositivos destinados a modernizar la T.I.A. forman parte de una interminable colección de experimentos que rara vez terminan como estaba previsto.
Y precisamente ahí reside buena parte de la gracia del personaje.
El Profesor Bacterio no es simplemente el científico despistado de turno. Su presencia permitió a Francisco Ibáñez ampliar enormemente las posibilidades de las historias y crear situaciones cada vez más absurdas.
¿Quién es el Profesor Bacterio?
El Profesor Bacterio es uno de los personajes secundarios más importantes de Mortadelo y Filemón, la serie creada por Francisco Ibáñez.
Su función dentro de la T.I.A. es proporcionar inventos y soluciones tecnológicas que, en teoría, deberían facilitar el trabajo de los agentes.
En la práctica ocurre prácticamente lo contrario.
Bacterio desarrolla máquinas y sustancias con capacidades extraordinarias, pero sus experimentos suelen terminar provocando situaciones caóticas que afectan directamente a Mortadelo, Filemón y al resto de la organización.
La propia documentación dedicada a la serie recoge que el Profesor Bacterio y el Superintendente Vicente se incorporaron como personajes estables alrededor de la etapa de El Sulfato Atómico, publicada inicialmente a partir de 1969.
Desde entonces, el científico pasó a convertirse en uno de los elementos habituales de la fórmula de la serie.
El científico que convirtió sus inventos en una fuente de problemas
La idea resulta especialmente eficaz desde el punto de vista humorístico.
El Profesor Bacterio tiene conocimientos científicos suficientes como para crear inventos imposibles, pero parece incapaz de garantizar que funcionen correctamente cuando llegan a manos de Mortadelo y Filemón.
Esto genera una estructura que se repite en numerosas aventuras:
- Bacterio presenta su nuevo invento.
- El Súper decide utilizarlo para una misión.
- Mortadelo y Filemón terminan siendo los encargados de probarlo.
- Algo sale mal.
- El invento provoca una cadena de situaciones absurdas.
- Los agentes terminan pagando las consecuencias.
La aventura Los inventos del Profesor Bacterio, publicada entre 1971 y 1972, resume perfectamente esta dinámica: Bacterio tiene preparados diversos inventos destinados a facilitar las tareas de los agentes y Mortadelo y Filemón son quienes deben comprobar si funcionan correctamente.
El resultado, naturalmente, está muy lejos de ser una demostración científica convencional.
Una máquina para cambiar de lugar a las personas
Uno de los ejemplos más llamativos es La máquina del cambiazo.
En esta aventura, Bacterio inventa una máquina capaz de intercambiar la posición de dos personas.
El funcionamiento es sencillo dentro de la lógica disparatada del cómic: una persona entra en el aparato, se introducen unas coordenadas y aparece en otro lugar, mientras que la persona que estaba allí termina dentro de la máquina.
La T.I.A. pretende utilizar el invento para facilitar la captura de delincuentes, pero Mortadelo y Filemón son los encargados de ponerse en primera línea del experimento.
Es un buen ejemplo de lo que representa Bacterio: una idea científicamente imposible, presentada con absoluta naturalidad y utilizada como mecanismo para generar situaciones cómicas.
El transformador molecular
Otro de sus inventos más recordados es el Transformador Molecular.
Su objetivo es todavía más espectacular: permitir que una persona pueda cambiar de tamaño.
Mortadelo y Filemón pueden llegar a adquirir dimensiones diminutas para introducirse por lugares inaccesibles o aumentar considerablemente su tamaño para enfrentarse a un enemigo.
La idea permite a Ibáñez jugar con las proporciones y transformar escenarios cotidianos en situaciones completamente absurdas.
Una habitación puede convertirse en un gigantesco laberinto y un objeto normal puede adquirir dimensiones descomunales.
Bacterio y su peculiar relación con Mortadelo y Filemón
Uno de los grandes chistes recurrentes de la serie es que los agentes saben perfectamente lo que puede ocurrir cuando aparece Bacterio con un nuevo invento.
Por eso, la llegada del científico al despacho puede convertirse en una especie de amenaza.
No importa lo prometedor que parezca el invento.
Si Bacterio dice que necesita voluntarios, Mortadelo y Filemón tienen muchas posibilidades de acabar convirtiéndose en ellos.
Incluso existen historietas en las que los agentes son enviados directamente a probar dispositivos que deberían facilitar sus misiones.
La dinámica convierte al científico en una especie de catalizador del caos.
El Profesor Bacterio y el humor científico
Aunque los inventos de Bacterio son deliberadamente imposibles, el personaje juega con elementos reconocibles de la ciencia y la tecnología.
Máquinas de transformación, sustancias químicas, dispositivos de teletransporte, robots, clonaciones o aparatos capaces de modificar las capacidades humanas forman parte de su repertorio.
La ciencia aparece así convertida en una fuente de humor.
Esta característica llegó incluso a protagonizar exposiciones dedicadas al universo científico de Mortadelo y Filemón. En 2026, RTVE recogió la exposición La ciencia de Mortadelo y Filemón, impulsada por el CSIC, que reunía portadas relacionadas con la ciencia y la tecnología en la obra de Ibáñez.
La exposición mostraba precisamente cómo la ciencia y la tecnología podían convertirse en material humorístico dentro del universo de Ibáñez.
Del científico loco al científico imposible
Bacterio encaja en una tradición muy conocida de la cultura popular: el científico cuyos experimentos pueden cambiar el mundo.
Pero Ibáñez lleva esa figura al terreno de la parodia.
El Profesor Bacterio tiene características del clásico científico brillante:
- Tiene un laboratorio.
- Diseña máquinas extraordinarias.
- Trabaja constantemente en nuevos experimentos.
- Conoce sustancias y mecanismos imposibles.
- Intenta resolver problemas mediante la tecnología.
- Está convencido de sus inventos.
Lo que cambia es el resultado.
En lugar de solucionar los problemas, muchas veces sus experimentos los multiplican.
RTVE lo describió precisamente como una representación de lo mejor y lo peor del arquetipo del científico loco, capaz de imaginar inventos extraordinarios pero también de protagonizar experimentos fallidos y situaciones absurdas.
Algunos de los inventos más disparatados de Bacterio
La lista de inventos del científico es enorme y constituye una de las fuentes de situaciones cómicas de la serie.
Entre los más llamativos aparecen:
El cambiazo
Una máquina capaz de intercambiar la posición de dos personas.
El transformador molecular
Un dispositivo que permite modificar el tamaño de quien lo utiliza.
El aparato para atravesar paredes
Uno de los inventos relacionados con la modernización de la T.I.A.
El teletransporte
Otro de los experimentos destinados a facilitar el trabajo de los agentes.
El materializador del pensamiento
Una máquina diseñada para convertir pensamientos en una realidad visible dentro de la lógica fantástica de la serie.
Estos inventos aparecen documentados en diferentes aventuras de Mortadelo y Filemón. En Va la TIA y se pone al día, por ejemplo, Bacterio presenta distintos dispositivos para modernizar la organización, entre ellos aparatos de teletransporte, atravesar paredes, materialización del pensamiento y un robot.
Cuando Bacterio también se convierte en víctima de sus experimentos
Una de las particularidades del personaje es que no siempre son Mortadelo y Filemón quienes sufren las consecuencias.
El propio profesor puede acabar atrapado por sus experimentos.
En El otro «Yo» del Profesor Bacterio, una pócima provoca que aparezca una versión alterada de su personalidad. El resultado es que Mortadelo y Filemón tienen que localizarlo y llevarlo de nuevo a la T.I.A.
En otras historias, los experimentos provocan transformaciones físicas o alteraciones completamente inesperadas.
Esto evita que Bacterio sea simplemente el personaje que causa problemas a los protagonistas: en muchas ocasiones también forma parte directamente del desastre.
El absurdo como herramienta narrativa
La importancia de Bacterio dentro de Mortadelo y Filemón va mucho más allá de sus aparatos.
Sus inventos permiten a Ibáñez romper las reglas de la realidad.
Si la historia necesita que Mortadelo sea diminuto, existe una máquina para hacerlo.
Si necesita que los agentes aparezcan en otro lugar, existe un dispositivo capaz de conseguirlo.
Si la trama necesita transformar a un personaje, Bacterio puede desarrollar una sustancia para conseguirlo.
Esta libertad explica por qué el científico resulta tan útil desde el punto de vista narrativo.
En una entrevista recogida por RTVE, Francisco Ibáñez explicó que los personajes secundarios le resultaban fundamentales y señaló específicamente que Bacterio le había ayudado a resolver situaciones creativas gracias a sus inventos absurdos.
¿Por qué funciona tan bien el personaje?
La clave está en el contraste.
Bacterio habla y trabaja como si fuera un científico perfectamente serio.
Sus inventos, sin embargo, pueden provocar las situaciones más ridículas.
El humor nace precisamente de esa contradicción.
Cuanto más espectacular parece el invento, mayor puede ser el desastre posterior.
Además, los agentes de la T.I.A. nunca reciben exactamente la solución que esperaban.
La tecnología que debería facilitarles la misión se convierte en un nuevo problema que deben solucionar.
El legado del Profesor Bacterio
Hablar del legado de Bacterio implica hablar también del legado de Francisco Ibáñez.
El dibujante creó un universo de personajes reconocibles en el que los secundarios desempeñaban funciones esenciales. RTVE señala a Bacterio, Ofelia y otros personajes como parte del amplio elenco que acompaña a Mortadelo y Filemón.
El científico consiguió algo especialmente complicado: ser reconocible incluso cuando no es el protagonista de la aventura.
Su laboratorio, su aspecto, sus inventos y su relación con Mortadelo y Filemón forman parte del imaginario colectivo asociado a la serie.
Y, sobre todo, convirtió la ciencia en una herramienta cómica.
El «mejor peor científico» del mundo del cómic
Quizá el Profesor Bacterio no sea el científico más eficaz de la historia de la ficción.
Pero sí es uno de los más útiles para contar historias.
Sus inventos permiten introducir nuevas situaciones, cambiar completamente el escenario, transformar a los personajes y llevar las aventuras de Mortadelo y Filemón hasta lugares donde las reglas de la realidad dejan de importar.
Por eso resulta tan acertado considerarlo el mejor peor científico del mundo del cómic.
Sus máquinas pueden fallar.
Sus experimentos pueden salir mal.
Sus soluciones pueden generar problemas todavía mayores.
Pero sin Bacterio, muchas de las aventuras más disparatadas de Mortadelo y Filemón simplemente no existirían.
Preguntas frecuentes sobre el Profesor Bacterio
¿Quién creó al Profesor Bacterio?
El Profesor Bacterio fue creado por Francisco Ibáñez como uno de los personajes del universo de Mortadelo y Filemón. Ibáñez fue también el creador de Mortadelo, Filemón y otros personajes fundamentales del cómic español.
¿Cuándo apareció el Profesor Bacterio?
Su incorporación como personaje estable se sitúa en la etapa de El Sulfato Atómico, cuya publicación comenzó en 1969.
¿Qué función tiene Bacterio en la T.I.A.?
Es el científico e inventor de la organización. Su trabajo consiste en desarrollar dispositivos y experimentos que, en teoría, deberían ayudar a los agentes.
¿Por qué sus inventos suelen salir mal?
El fracaso de sus inventos forma parte del mecanismo humorístico de la serie. Las máquinas crean situaciones absurdas que permiten desarrollar las aventuras.
¿Cuál es uno de sus inventos más conocidos?
Entre los más recordados están la máquina del cambiazo y el Transformador Molecular, aunque el personaje ha desarrollado una enorme variedad de dispositivos a lo largo de la serie.
¿Bacterio es realmente un científico incompetente?
Dentro de la lógica humorística del cómic, sus conocimientos científicos son extraordinarios, pero sus experimentos suelen producir resultados inesperados. Su supuesta incompetencia forma parte del gag.
¿Francisco Ibáñez consideraba importante a Bacterio?
Sí. En declaraciones recogidas por RTVE, Ibáñez destacó el valor de los personajes secundarios y explicó que Bacterio le servía como recurso creativo para generar nuevas ideas mediante sus inventos.
Conclusión
El Profesor Bacterio es mucho más que el científico que aparece de vez en cuando en Mortadelo y Filemón con una máquina imposible debajo del brazo.
Es uno de los grandes motores del universo creado por Francisco Ibáñez.
Sus inventos permiten que los agentes cambien de tamaño, atraviesen paredes, se teletransporten, intercambien posiciones o sufran las consecuencias de experimentos que nunca terminan como deberían.
Y ahí está precisamente su legado.
Bacterio representa una ciencia llevada al terreno del absurdo, donde una idea genial puede convertirse en el origen de un desastre monumental y donde los conejillos de indias suelen ser Mortadelo y Filemón.
Puede que sea el mejor peor científico del mundo del cómic, pero también es uno de los personajes que mejor demuestra por qué el universo de Ibáñez consiguió mantenerse durante décadas como uno de los grandes referentes del humor gráfico español.



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